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lunes, febrero 15, 2010

Parados coyunturales

Según la Encuesta de Población Activa, en diciembre de 2006 la tasa de ocupados era del 58,58 por ciento, mientras que la de parados era del 8,3. En el mismo mes de 2009, en cambio, la tasa de ocupados subió hasta el 59,76 por ciento y la del paro se disparó hasta el 18,83. Es decir, el paro ha subido 10 puntos en 3 años mientras que la ocupación apenas 1 punto.

En un mundo ideal y lógico, conforme el porcentaje de parados asciende, baja el número de afiliados, pero la crisis económica ha provocado mucho más que el lógico aumento de paro. La crisis ha provocado que existan miles y miles de parados coyunturales, es decir, gente que se ha apuntado a las listas del paro y que busca empleo ahora y que antes no lo hacía por motivos bien distintos.

Desde gente que su propia economía sumergida ya no da para más (trapicheos varios) hasta personas de una familia que antes vivían del trabajo de uno de sus miembros (por ejemplo obreros psuedo-burgueses) y que ahora, ante el paro o la reducción de sueldo de éste, se apuntan a la búsqueda de empleo, optando también a percibir alguna de las numerosas ayudas a los desempleados que existen. Sin duda, toda esa gente, cuando las cosas vuelvan a su cauce algún día (ojalá), dejarán de estar apuntadas en el paro, produciéndose la situación inversa descrita anteriormente: el paro bajará más de lo que subirán las afiliaciones.

Qué quiere decir esto, ¿que el número de parados actual, más de 4 millones, es irreal? Pues sí y no. Sí porque todos son personas que buscan empleo, sin duda; y no porque muchos dejarán de buscarlo cuando mejoren sus situaciones personales familiares, por lo que si no encuentran ellos un trabajo y sí lo hace la persona que antes les sustentaba, casi que mejor. Están en el paro por necesidad, no por auténtico interés de trabajar. Son parados coyunturales de esta crisis que revela que, además de la destrucción de empleo en el país, había mucha gente que vive del sueldo de los demás, una situación que no valoro ni positiva ni negativamente, sólo que es así.

Aun todo lo anterior, el problema del paro va a ser el gran lastre que arrastremos mucho tiempo, más cuando habrá miles de personas que, como anuncian hoy, tendrán muy difícil volver al mercado de trabajo ya que tienen pocas opciones de trabajar, una formación más concreta o limitada para unos sectores, como el de la construcción, que volverá a crecer pero en menor medida y exigiendo menos mano de obra. Es un sector de ejemplo, pero a todas esas personas son a las que hay que dirigir las medidas de creación de empleo y pensar a la hora de reconvertir o crear nuevas estructuras productivas en España.

lunes, febrero 08, 2010

Soluciones a la crisis: nivel usuario. El mercado laboral

Antecedentes:

En los últimos 10-15 años, la economía española ha vivido del ladrillo y de la burbuja inmobiliaria, un período que ha hecho rico a mucha gente, ya sea a los que llevaban en el negocio a los que les ha aumentado su dinero, como a los que se sumaron a la ola inmobiliaria y ganaron mucho en poco tiempo, y sobre todo, a España en general, pues nuestra economía creció y tuvo un ritmo de producción que nos convirtió en una de las 8-10 potencias mundiales. Pero la burbuja explotó y a diferencia del film alveolar, a nadie le ha gustado que lo haya hecho, y eso que estábamos avisados, pero ningún político quiso plantear siquiera la posibilidad de dejar de vivir del dinero fácil y rápido que los precios de las viviendas nuevas alcanzaban sin parar.

La globalización hizo que la crisis ninja financiera de los bancos de Estados Unidos se extendiera a todo el planeta industrializado y la casualidad o no, hizo que la burbuja inmobiliaria de la que vivía la economía española explotara al mismo tiempo, provocando que en España la crisis tenga una parte autóctona tan indiscutible como dramática en sus consecuencias.

Ahora hay más de cuatro millones de parados, la inmensa mayoría provenientes de esa industria del ladrillo que tras años construyendo y vendiendo, ha visto que nadie compra ninguno de los millones de pisos que hicieron, por lo que no pueden asumir las inversiones realizadas basadas en la especulación y se han visto con pérdidas que han degenerado en el cierre de miles de empresas que vivían tanto directa como indirectamente de este sector.

The rise and fall (el auge y caída) de la clase pseudo-burguesa

Y con ellos sus trabajadores, personas de clase que durante los tiempos de bonanza subieron un escalón o dos por encima de las posibilidades económicas del resto de la sociedad media española, siendo pequeños burgueses que se gastaron cada euro de sus nóminas infladas por el sector en una segunda casa, un coche de lujo y otros artículos que pocos años antes nunca pensaron poder adquirir. Todo eso sin plantearse la idea de ahorrar para los malos momentos. Pero qué iban a saber ellos de malos momentos, si los políticos negaban cualquier signo de pinchazo o caída más o menos brusca de esta industria y la economía en general se favorecía del enorme consumo que producían.

Esta clase obrera, de la obra, rica durante esos años, no es responsable de unos sueldos inflados, pues si fuera por cada trabajador, todos tendríamos sueldos más altos de lo que en realidad producimos; pero sí han sido responsables de lo que han hecho con ese dinero y de verse ahora en situaciones económicas muy peligrosas. Cuando se vive con lo justo y te toca la lotería con un sueldo altísimo y se acostumbra a vivir con lujo, es muy difícil dar marcha atrás y reajustarse al anterior ritmo de vida, por eso las familias de esos obreros lo llevan peor, con hipotecas de 1.600 euros anteriormente asumibles y ahora inviables de pagar. Se han llegado a ver gente saliendo de Caritas con bolsas de comida montándose en sus BMW/Mercedes pagados al contado...

Contagiado por la bonanza económica, en España no sólo se inflaron los sueldos, sino el precio de todo lo que fuera intercambiable por dinero, aumentando la presión económica sobre todas las familias, especialmente las que no se favorecieron de la burbuja. No hay más que comprobar la ínfima tasa de ahorro de las familias. Pero al explotar ésta, son estas mismas familias las que pueden capear mejor la situación, pues estar con el agua al cuello y echar cuentas para llegar a fin de mes es algo que llevan haciendo toda la vida, además de no tener que pagar la nueva casa, coche, televisores de plasma y demás artículos a plazos, teniendo presupuestos más ajustados a sus posibilidades reales. Y es que, incluso en tiempos contraproducentes de regalo de dinero por parte de los bancos a gente sin garantía de retorno del préstamo, estas familias no obtenían créditos para sobre-endeudarse aún más, algo que sí obtenían de forma alegre los nuevos pseudo-burgueses, víctimas de los beneficios insostenibles de la burbuja y culpables de vivir al día por encima de sus posibilidades.

Proponiendo soluciones

Con todos sufriendo la crisis, más o mucho más grave según el caso, volvemos a un país con cuatro millones de parados, un número que por mucha recuperación económica en los sectores de industria o comercio, no pueden ser readmitidos en ellos, por lo que hay gente que se queda fuera del mercado laboral por el mero hecho de no poder ser absorbidos por el mismo.

¿La solución? Además de reformas laborables que se plantean y negocian y que son seguramente necesarias, se antoja obligatoria la creación de nuevos sectores productivos en España que acojan a esos miles o millones de parados. Y entre esos sectores encontramos el incipiente sector de las ayudas a personas dependientes, que con la Ley no hará más que crecer incorporando a mucha gente que, con una buena aplicación socio-económica por parte de las administración, puede convertirse en semi-funcionaria, pues las empresas a las que se contratan para estos servicios reciben el dinero del propio Estado, lo que da una seguridad y estabilidad laboral muy a tener en cuenta. El gasto en este sector es elevado por parte de los sistemas sociales de España, pero el hecho de dar mucho trabajo provoca que aumente el consumo y con ello la recaudación de impuestos. Incluso favorecería la inmigración, pues, objetivamente, este trabajo es desempeñado por más mujeres que hombres y ya existe la realidad de que los servicios domésticos tienen importantes cuotas de trabajadoras extranjeras que, con un sueldo digno, pueden asentarse en el país, tener hijos, aumentar la natalidad y asegurar un poco más el futuro de la sociedad española, pensiones incluidas.

El segundo sector, actualmente ni planteado como tal, es el de las energías renovables. El potencial español en este sector es inmenso y las oportunidades de negocio están aún por explotar en un modelo que representa el futuro energético del país y del mundo más a medio que a largo plazo. En el extranjero saben de la experiencia y el buen hacer de las empresas españolas en energías renovables y desde España nos vanagloriamos de ello, aunque no se hace nada para empezar por nosotros mismos y evitar en un futuro tener que cambiar nuestra dependencia energética del petróleo de otros países, a comprar de ellos electricidad conseguida paradójicamente con tecnología española.

Crear un sector industrial casi desde cero no debe ser fácil. Yo no sé cómo hacerlo, pero ideas siempre se tienen y hasta que un experto no coaccionado por ideas partidistas y lobbys empresariales con intereses enfrentados no diga lo contrario, no deshecho ningún planteamiento. Para empezar y haciéndolo de forma drástica y contundente, propondría una ley que obligara a todos los edificios del país a contar en sus tejados con placas solares de aquí a tres años. Si yo me viera con una realidad como ésta y tuviera dinero para montar una empresa, haría una que fabricase placas solares, o elementos de las mismas como soportes, sistemas de protección, movimiento, etc. Pensaría en crear empresas de logísticas y transporte de dichas placas solares a los lugares de instalación; o crear una empresa relacionada con la limpieza y mantenimiento de las mimas ante las inclemencias del tiempo; o algo relacionado con la electricidad, ya sea en la transformación de esa energía y su uso en los propios edificios o la derivación de la electricidad a la red general, con la posibilidad de incorporar estaciones de recarga en los bajos del edificio para los coches eléctricos, cuya implantación recibe muchas ayudas actualmente.

Y si no tuviera ni idea ni dinero para crear empresas de este tipo y muchas más relacionas, y fuese un desempleado actual o alguien que busca un trabajo mejor y sabedor que la construcción no puede readmitirme por puro problema de espacio, me apuntaría a cursos que ofrecieran las distintas comunidades sobre energías renovables, pensando en participar en este sector que, por ley, crecería sin parar creando numerosos puestos de trabajo nuevos, la mayoría estables.

Por su parte, la recuperación económica basada en más empleo y nuevos sectores provoca gente con trabajo puede permitirse comprar una vivienda, irse de vacaciones y aumentar su presencia en los sectores de restauración y consumo de productos de cualquier otro sector actual. Y si encima somos pioneros en la auto-dependencia energética, podremos seguir exportando nuestra tecnología cuando no vendiendo, incluso, la energía eléctrica a terceros países, sin olvidar la repercusión internacional y el prestigio que sería ser un país cuyo consumo energético es de origen verde. Y todo esto con una simple ley sobre placas solares cuyo desarrollo debería sustentarse en evitar el monopolio de grandes empresas que se adueñarían del sector reduciendo sus capacidades de incorporación de gente al mercado laboral.

sábado, enero 30, 2010

La experiencia es un grado... bajo cero

En las innumerables conversaciones semanales que tengo con mi amigo Sergio, siempre nos salen más de una solución a los numerosos problemas que vive este país en todos los ámbitos: políticos, sociales, económicos, culturales y hasta deportivos, en alguna ocasión. No nos conocíamos, pero seguro que si hubiéramos podido, le habríamos dicho a Lorenzo Sanz que Secretario y algunos más jamás deberían haber jugado en el Real Madrid.

El tema más actual, al menos hasta que se eche atrás el promotor u ocurra algo que lo haga olvidar, es el retraso de la edad de jubilación en España de 65 a 67 años de forma progresiva y que defiende Zapatero ante los suyos primeros y luego ante la sociedad y otros partidos políticos. La idea no me parece muy mala, más si uno se deja llevar por el alarmismo de la situación de la Seguridad Social y el futuro demográfico del país, que tiene ahora mismo toda la pinta de colapsarse en el tiempo que dicen, o antes, o después... da igual, así no puede ir. Retrasar la jubilación no está mal, pero estaría mejor que antes de eso, las empresas españolas dejaran de hacer eso que hacen de forma tan alegre y que llaman "prejubilación", dando largas a trabajadores con apenas 50 o 52 años y que, además de sus indemnizaciones, empiezan a cobrar sus jubilaciones de la Seguridad Social muchos antes de lo que les correspondería y dejando, por tanto, de pagar al fondo común del sistema. Se cobra 15 años más y se pierden 15 años de cotización. Como idea es de aplaudir... si eres el enemigo de un país y deseas hundirlo a medio-largo plazo.

Lo que se debería hacer es proponer fórmulas para evitar en lo que se pueda las prejubilaciones masivas de trabajadores y si estas se producen, obligar a las empresas a pagar el montante correspondiente de la cotización de cada trabajador hasta los años que le quedasen para jubilarse legalmente, así al menos la Seguridad Social no se vería mermada tan tajantemente.
Eso en caso de prejubilar, que ya digo que debería evitarse, pues en este país nos estamos mal acostumbrando a que la edad y la experiencia sean algo negativo en las empresas, y el reciclaje y el aprovechamiento de esa experiencia acumulada de años de trabajo se pierda como lágrimas en la lluvia, sin promover que se conviertan esos trabajadores en profesores o enseñantes de la profesión-oficio a los nuevos.

Sea como sea, no podemos eprmitirnos perder el valor de la experiencia y permitir estos atropellos, porque nosotros seremos un día cercano quienes estén atropellados por los jóvenes.. o no, proque si no hay jóvenes, como dicen los estudios para dentro de 40 años, pero eso es otro tema que ya arreglaremos otro día... si nos dejan.

lunes, julio 21, 2008

b(x3)=B

Después del enorme tute de la Feria de Rincón, mirando mi correo de hoy me encuentro con bonitos reportajes empresariales como este del Boletín de Noticias de MSN

"bueno, bonito y barato = un Becario"

No, si cuando piensas que cualquiera te está tocando los mismísimos, a veces no te falta razón. Anda, aviso ahora mismo de un nuevo correo, esta vez el newsletter de La Vanguardia. A ver si la vamos a tener...

domingo, julio 20, 2008

Tiene que haber de todo

A veces tengo conflictos interiores pensando si debería contar algunas cosas en el blog o si por ser cuestiones profesionales privadas no debería. No sé, la verdad. Sólo diré que al manager de Sergio Contreras lo único que no le sobra son buenos modales, respeto y un poquito de ganas en ayudar a los medios, que lo úncio que hacemos es reflejar la realidad beneficiando en última instancia a su representado. Pero si esto él no lo entiende, lo siento por Contreras. Y no voy a seguir porque ayer ya me tocó las narices bastantes y me callé por respeto a los demás que estaban allí, pero se merecía más que nadie algunas de las contestaciones que pensaba. Ye so que yo soy más tranquilo y no suelo responder.

Ya ves tú lo que me molestaba amí no poder hacer las fotos desde donde quería, nada en absoluto: simplemente quiero hacer mi trabajo lo mejor posible. Pero hay formas y formas de de decir las cosas. A mí, explicaciones, motivos y razonamientos los que quieran darme, que se esté de acuerdo o no es para discutirlo, pero faltar al respeto, tratar de ridiculizar y decir tonterías, no.

Por cierto, al césar lo que es del césar: Sergio Contreras, un tipo simpático,que sabe, admite, lleva bien y se interesa y preocupa por aquellas cosas que la fama y el tener muchos fans (sobre todo niñas adolescentes) supone.

Bueno, qué le vamos a hacer, ni es el primero ni va a ser el último. Por cierto, de qué me suena a mí el manager este... quizás...:

miércoles, mayo 28, 2008

Maiami!

Como parado que soy, no hay día que no busque ofertas de empleo. Ya sé que hay mucha gente como yo, pero no sabía que el "negocio" estuviera tan mal incluso para esta gente...


La cosa ta mu malaaaa

(Vale, ya paro de hacer notitas...)

jueves, marzo 27, 2008

No seguir para seguir

PreData: Me siento espiado desde Venezuela. IP 190.74.52.182 manifiéstate, que hoy has visitado mi blog nada más y nada menos que 27 veces! Menuda subida en la media de visitas del blog, el doble casi.


Nota: La siguiente entrada es tan larga como posiblemente aburrida para el resto de mortales. Son dos páginas y media en Word a tamaño 11 y no son más que unas 1.300 palabras que tratan de plasmar por escrito algunas de las reflexiones que tenido estos días acerca de mi más inmediato futuro laboral. Quien quiera continuar, que tome aire y adelante.


Post:

"Principalmente por cuestiones económicas", contesté ayer miércoles a mi jefa cuando me dijo que acababa las prácticas de empresa el próximo 15 de abril (creo que era el 15, y si no, es por esos días) y si pensaba continuar o no después de haberme dicho semanas antes que si es por ella puedo renovar sin problemas. Ayer me lo dijo con la lógica 'preocupación' de saber cuanto antes mi decisión de seguir o no y así saber si tienen que convocar otra beca, que los alumnos de periodismo la soliciten, hagan la 'entrevista' y sean seleccionado; todo esto sin tardar mucho desde que yo acabase para que no se quedara sin ayuda mucho tiempo.

Quizás reduje demasiado la respuesta y no expresé mi reflexión casi completa que he ido formándome durante las últimas semanas, que como toda reflexión mía, ha sido una auténtica batalla interna de argumentos a favor y en contra, de posturas enfrentadas, de contradicciones, verdades, demagogias, coñas, deseos, imaginaciones y realidades presentes y futuras.

No voy a seguir. Durante unos cuatro meses y pico que llevo en el gabinete de prensa del ayuntamiento no me he hartado de decir a todos los que me preguntaban, ya fueran familia, amigos, compañeros o conocidos, que estaba muy a gusto allí, aprendiendo prácticamente cada día cosas nuevas y desempeñando una labor de periodista, institucional, pero de periodista. He tratado de aprender, observando y equivocándome, cómo es el trabajo entre mis compañeros de los medios y cómo es el trabajo de un organismo público en materia de comunicación. Me interesaban y aún lo hacen, los dos bandos. Siempre que he podido he tratado de estar encima de esa raya que los separa, tan fina y tan gruesa al mismo tiempo. He aprendido mucho de mis compañeros de los medios y me sorprendo positivamente cómo desempeñan su trabajo, deseando algún día poder tener su soltura, pues ahora no creo que pudiera ser capaz. Evidentemente con experiencia todo llega, pero de momento las cosas están así y se asumen.

Si he aprendido de ellos, también he aprendido más sobre la relación que hay que mantener con ellos, con tus colegas, cuando estás al otro lado. La comprensión mutua es esencial. Además, he aprendido las labores más cercanas a tareas de redacción de notas de prensa que, por supuesto, tienen su intríngulis. También tareas de documentación o más bien, saber la importancia de tener un buen archivo ordenado y clasificado al que puedas acceder al instante. Vital. También he aprendido mucho del contacto bastante cercano con cargos públicos importantes dentro de una localidad y cómo se conectan las tareas políticas y de comunicación, fundamentales para el conocimiento, difusión, la promoción y la publicidad de los actos, eventos y actividad de todo un Ayuntamiento.

Pero si de alguien he aprendido y sigo aprendiendo es de mi jefa, una periodista y una persona muy activa. Me ha servido en todo momento de modelo, tanto para seguir, como para evitar, y como para evolucionar tanto en defectos como virtudes, éstas últimas, muchas. Me he maravillado y me maravillo con la soltura que la experiencia y su forma de ser le permiten hacer el trabajo cada día. Llevar todo el peso de las tareas de comunicación de un Ayuntamiento de una población de más de 30mil habitantes no es fácil. Estar atenta a todo lo que pasa, estar encima de todos los medios, concejales y temas; lidiar para bien y para mal con los medios en cuestiones de publicidad, negociando con unos y con otros y logrando casi siempre buenos resultados. Y sobre todo, acabar encontrando una solución a los problemas diarios o puntuales que se producen en la oficina. Evidentemente yo me considero partícipe de algunas de estas cosas, pero no puedo negar, y no lo hago, que el peso y la responsabilidad del gabinete lo lleva todo ella. Y así va de bien todo.

No voy a seguir porque todo lo anterior es verdad, aunque cada vez mi sentimiento de aprendizaje ha ido a menos. Insisto en lo de sentimiento, porque sé que la acumulación de experiencia es algo que el tiempo hará valer en su debido momento y que ahora no soy consciente. Pero cada vez siento más que en "mis labores", poco más puedo aprender, que sean sustanciales para andar con la motivación que los primeros cuatro meses. Es como si hubiera llegado a una especie de techo de cristal fruto de mi posición como becario y las responsabilidades que ello supone, además de que si me encargase de más cosas estaría ocupando ya funciones propias de la jefa. Esto no es culpa de nadie, es consecuencia neutral de la configuración de la oficina: un responsable y un ayudante becario que viene y va periódicamente, por lo que n ose le pueden delegar responsabilidades que, por un lado no tiene la experiencia para desempeñarlas y por otro lado, su temporalidad no anima a hacerlo. Es algo que acepto, admito, asumo sin problemas: en ningún momento he pretendido ni ocupar ni que me deleguen esas competencias, no por comodidad, sino por (creo que puedo llamarlo así), cierto sentido de responsabilidad.

No voy a seguir las prácticas aunque no tengo en estos momentos nada por delante, con lo que desgraciadamente y si no cambian las cosas, el 16 de abril no madrugaré para ir a trabajar a ningún lado. Respecto al asunto monetario, los 360 euros que cobro se me antojen algo cortos, me sufragan mis gastos normales, vicios, algunos caprichos y den incluso para colaborar en casa; aunque creo que por el número de horas extras que he echado de acuerdo a mi contrato de prácticas de 25 horas semanales, habría merecido mayor cantidad. Para compensar un poco estas horas me he tomado algunos días libres sueltos durante estos meses, pero trabajando las 6 y a veces 7 horas diarias que hago cada día, me debería haber tomado un día libre por cada semana de curro. No es una recriminación pues así lo he decidido yo también, sino un "cómo han sido las cosas realmente". Si he hecho horas extras es porque sé nuestro trabajo debe estar listo cada día para que lo reciban los medios de comunicación y lo publiquen a día siguiente, haciéndonos nosotros eco de ellos y volviendo a iniciar el proceso. No puede no hacerse, como un periódico y otro medio de comunicación. Los periodistas no podemos dejar nuestro trabajo encima de la mesa a medio acabar para continuarlo desde el mismo punto al día siguiente. El trabajo manda sobre nosotros y el que mejor se adapta a él, gana en salud y vida.

No voy a seguir las prácticas porque no veo sinceramente posibilidad de seguir aprendiendo mucho más en la oficina y, aunque estoy a gusto con un horario bastante estable para lo que es ser periodista, he pasado de sentirme cómo a sentirme acomodado. La verdad que no me gusta mucho sentirme así, pues mi rendimiento laboral y personal baja, me despisto más (con sus consiguientes errores en el trabajo) y, sobre todo, me deprimo un poquitín poco por falta de motivación y surge la desgana. Y, como dije antes, no es culpa de nadie más que del "sistema".

Por todo lo anterior, decir que no voy a seguir por "fundamentalmente por cuestiones económicas" es altamente reduccionista y nada absoluto. No voy a seguir porque espero seguir aprendiendo más en otro sitio, ya que donde estoy no voy a superar muchas veces ese techo de cristal de competencias y responsabilidades. No voy a seguir porque, aunque sea demagógico, hay que dejar paso a futuros compañeros que están ahora en la universidad que les hará ilusión hacer estas prácticas donde aprenderán tanto. No voy a seguir aunque el día 16 de abril no tenga ni trabajo ni mucho dinero. No voy a seguir porque espero encontrar un nuevo sitio donde vuelvan todas mis ganas de trabajar por y para algo más.

Seguro que hay más motivos en los que ya he pensado y ahora no caigo, pero irán en este sentido. En fin, que no voy a seguir en las prácticas porque quiero seguir en la vida.

/end Post

miércoles, enero 30, 2008

Des-examen

No lo oís? Sssssshhh, esperad a ver si vuelve a escucharse.... ah pues ya no se oye, no. No se oyen los innumerables suspiros cada vez que tenía que enfrentarme a un nuevo párrafo, una nueva página o un tema nuevo de los apuntes que estudiar para un examen. Ahora son suspiros de tranquilidad, de buen rollito, de es febrero, y?

Me han preguntado varias veces si echo de menos la universidad. Quizás lo normal sería hacer como que uno se pone a pensar en aquellas cosas que uno hacía y tras unos segundos contestar que sí, un poquito y tal. A mí me falta tiempo para responder que no, rotundamente no la echo de menos, porque lo bueno que he tenido en ella me lo he podido llevar fuera: mantener las amistades y el contacto con algunos compañeros.

Para mí, lo de "la vida de estudiante es un chollo/la mejor" sigue siendo un mito que no comparto. hemos pasado la mayoría de nuestra vida yendo a colegios, institutos y universidades a tener que aprendernos cosas obligatoriamente y sin recibir casi nada a cambio, y lo digo yo que he sido un alumno de buenas notas casi siempre, buen comportamiento y que ha pensado que estudiar era una obligación personal y no una imposición simple para sacar buenas notas. Bueno, reculo un poco y digo que a cambio podríamos haber recibido una educación y conocimientos que nos permitirán vivir en años futuros, vale. Lo acepto en parte, sobre todo en formación, porque a mí la educación me viene de casa y lo que he hecho es llevarla a la práctica allá donde voy.

Pero aparte de eso (que tampoco es poco) no hemos recibido nada. Y el trabajar es otro mundo. Evidentemente hay miles de matices, pero actualmente yo me siento muy bien en cuanto a lo profesional, pues además de hacer algo que en estos momentos me llena en parte, tengo la permanente buena sensación de saber que trabajar es lo único que tengo que hacer a lo largo del día, que el resto del tiempo (poco) es para mi ocio. Antes uno tenía su ocio, pero vivía amargado pensando en que al día siguiente tenía que ir a clase, que tenía que estudiarse algo o hacer ejercicios, o quedar con compañeros para hacer un trabajo invirtiendo gran parte del tiempo en ir y venir del lugar de reunión. Trabajando no es así. Siendo consciente de tu jornada laboral, es ceñirte a ella en cuanto puedas y el resto a vivir sin demasiadas preocupaciones.

Ciertamente este es un punto de vista, una actitud que se basa en la falta de responsabilidades que tiene uno que asumir cuando se va haciendo mayor en materia de gastos y familia. Pero eso será otra etapa de la vida que ahora no me urge. de momento toca disfrutar todo lo que se pueda de estos años con los amigos, con la familia y con todo el que quiera divertirse un rato. Y la próxima gran parada es.... Soportujar, Granada.

Repito vídeo y mensaje: No te echaré de menos en septiembre...
Los Piratas y Amaral - Años 80
(No te examré de menos en septiembre

Nota: el título del post es obra de una falta de inspiración para el mismo del 15. Se aceptan sugerencias

jueves, septiembre 06, 2007

Sube el paro

Bueno, pues ya estoy oficialmente en paro, con "acreditación oficial" cortesía del Servicio Andaluz de Empleo, anteriormente conocido, y por todos, como INEM.
Que poco me han gustado las oficinas del INEM y eso que son modernas y los trámites se hacen de forma organizada y tal, pero no sé, me ha dado mal rollo. En fin, espero encontrar trabajo de lo mío cuanto antes y no tener que volver mucho por allí. Aunque me temo que sí porque me tienen que hacer la entrevista esta para saber mi categoría profesional o formación, de qué querría trabajar y todo eso. Lo malo es que aún no tengo terminada oficialmente la carrera, pues tengo que esperar a que salgan los resultados finales de las notas de septiembre y aprobar así na asignatura cuyo examen de septiembre se adelantó unos meses. Así que a esperar y a pedir cualquier certificado que acredite mi carrera de Periodismo como terminada.

Aprovecho este post cortito para hacerlo más largo con la última ¿frikada? que me llega a través del Barbas, sujeto de difícil categorización: saber qué superhéroe eres, o de qué superhéroe tienes más rasgos. Se consigue respondiendo a un cuestionario que ha sido traducido del inglés por David Beckham, como mínimo, pues preguntas como "¿Tú tienen gusto de malos muchachos (o de muchachas)?" . Además de esos fallos de traducción, incoherencias supinas, está el fallo en el diseño y en el código html que te permite poner en tu página personal y mostrar los resultados. Está curioso, aunque no me sorprende nada el resultado que me ha dado a mí: Superman es mi favorito (aunque últimamente Batman me ta gustando).
Atención a la descripción que aparece junto al personaje y al enlace final y ese pedazo de "Chascar"

Tus resultados:
Tu Eres Superman (Superhombre)
Tienes un caractetivo buena,
fuerte, y te gusta ayudar a otros.




Superman (Superhombre) - 75%

Spider-Man (El Hombre Araña) - 60%

El Flash - 55%

Green Lantern (Linterna Verde) - 55%

Robin - 54%

Supergirl (Superchica) - 52%

Batman - 45%

Iron Man (El Hombre de Hierro) - 45%

Hulk - 40%

Wonder Woman (Mujer Maravilla) - 37%

Catwoman (Gatúbela) - 20%


Chascar aquí para tomar la prueba de la personalidad del super héroe

lunes, julio 16, 2007

Una margarita menos

Pues va a ser que no, de momento me quedo en Málaga. Toca decirle a todos los que conocían el asunto casi lo contrario que este fin de semana, aunque yo en ningún momento di nada por seguro, pues no lo había y aun tenía mis dudas esta mañana. Ah, y me quedo no por decisión mía. En otro momento será.

Mis amigos ya dejarán de darme consejos para no pasar hambre en Almería. menos mal, porque todos estaban relacionados con las drogas, la delincuencia o la prostitución... Tendrán que aguantarme un tiempo más.


Pecker con Miqui Puig - Encantadora lunática

viernes, julio 13, 2007

Deshojando margaritas

Hay más pros y más contras que surgen instantáneamente. Pero a casi cada contra le sigue una especie de pro que casi lo anula: una ventaja que convierte el contra en pro. A casi todo contra...

Pros:
- Una oferta de trabajo para un gabinete de comunicación en Almería, estando de becario durante el verano y con muchas opciones de trabajar de fijo al acabar el verano. Por horario y carga de trabajo, gabinete suele ser una de las mejores salidas profesionales del periodismo.

- Tengo amigos y compañeros que me dejan alojarme unos días en su piso hasta que encontrase otro para vivir. Además ese tiempo lo podría utilizar como período de prueba en el propio trabajo.

- Una experiencia nueva. Vivir fuera de casa tras 21 años. Tener una vida más independiente. no es que no tenga una vida independiente aquí, sino que tal vez sea demasiado dependiente. Hay que empezar a vivir la vida de cada uno. No es mal momento para hacerlo.

- Conocer mundo, aunque sea parte de Andalucía y no esté tampoco muy lejos de Málaga, apenas 210km. Conocer nuevas gentes, nuevos lugares, nuevos ámbitos de trabajo y de vida. Conocer más y distinto.


Contras:
- Nunca he salido de casa más de 4 días seguidos. Vértigo. No sabría vivir sólo y tampoco sé si puedo vivir con otras personas que no son mi familia. No sé cocinar, lavar, planchar, llevar una casa sólo o de forma compartida. Y mil cosas más que no sé hacer. / Siempre hay una primera vez para aprender y éste puede ser un buen momento.

- No podré venir a mi casa muchas de las veces que quisiera. No podré ver a mis amigos, a mi familia cuando quiera. / Aunque siempre estarán ahí y tampoco me voy eternamente. Además, cada uno debe hacer su vida en algún momento.

- No tengo alojamiento garantizado una vez no pudiera disponer de la casa de Rafa. El sueldo que tenga, ya sea de becario o de fijo no va a darme más que para decidir si mantendré la figura durmiendo debajo de un puente, o moriré de hambre bajo techo. / Siempre pueden echarme en el periodo de pruebas o tras hacerme una entrevista, o decido irme porque no me gusta el trabajo o veo que soy incapaz de vivir lejos de Málaga. Puedo volver a casa sin ningún problema. Quizás pase lo contrario de cualquiera de esas cosas. Hay que intentarlo.

- No se lo he dicho aún. No sé si se lo voy a decir. No sé si ahora puedo, si serviría de algo o si cambiaría la decisión que pudiera tomar. Es más, tengo que tomar la decisión para el lunes, y no creo que se lo diga este fin de semana. No lo he hecho en meses, no voy a poder ahora...


Siempre he dicho que no me importa irme de casa a vivir mi vida, a trabajar en otra ciudad, con ambientes nuevos. Nunca lo he hecho pero siempre he estado dispuesto, era una opción que he tenido siempre en la cabeza como posible, como gustosa, incluso. En casa como en ningún sitio, pero que mejor que una gran casa aquí y donde pudiera ir. Me sé la teoría, la asumo. Pero ahora está tan cerca la práctica que a uno le entra algo de vértigo.

No soy el primero que se va de casa a trabajar fuera, o a estudiar. Y me iría en principio a casa de un amigo de la Universidad. Cuánta gente, él por ejemplo, han dejado su ciudad, sus amigos, su familia, con menos edad para ir a estudiar a, por ejemplo, Málaga. O ido a otra ciudad sin un puesto fijo, a ganarse la vida desde cero. Y qué han hecho? Enriquecerse como personas. Crecer en la experiencia de la vida. No es algo tan malo ni tan difícil. "Cualquiera" lo puede hacer. El caso que todos esos cualquieras no son yo, y aunque me valen todas sus experiencias, siguen siendo suyas. Yo también puedo contarle algún día cercano las mías. Mis experiencias, mi vida.

Alejandro Sanz - La margarita dijo no

miércoles, diciembre 20, 2006

Edicosma y una breve historia de Navidad

Han sido seis meses. Desde el 20 de junio al 20 de diciembre de 2006, hoy. Han pasado muchas cosas, algunas importantes, otras muy importantes, otras inolvidables y algunas otras que no han hecho nada más que acabar de empezar. El trabajo que he hecho ha sido algo monótono, no demasiado creativo y otras cosas menos buenas que no diré. [La anterior frase es un eufemismo en sí misma y está muy rebajada]. Pero tengo la costumbre de ver y quedarme con las cosas buenas de lo que me sucede a mí o a los demás. Y no son los 300 euros mensuales, que también. Es la gente, como siempre, lo más importante.

En un principio, quizás los dos primeros meses o incluso tres, no había mucho trato entre los trabajadores del departamento. Los becarios y los fijos estábamos distanciados en ese sentido. Poco a poco, de forma normal, el trato se hacía mayor y teníamos nuestras charlas y bromas entre todos. Pero tampoco demasiado compañerismo: y eso al final, en los últimos dos meses o mes y medio. Las últimas dos o tres semanas ya sí fue distinto. Se veía el final y como suele pasar, descubres a la gente al final, cuando hay poco tiempo para estar con ellos y profundizar más. En ese sentido, de trato, han sino unas últimas semanas muy buenas. Los becarios hicimos una merienda en el departamento, nos fuimos de cena oficiosa de empresa y luego de marcha (que ya contaré otro día).
Eso, en cuanto al trato de los becarios con los fijos. Porque el trato entre becarios ha tenido una progresión fabulosamente positiva desde el principio, que también fueron relativamente fríos, aunque por poco tiempo. Estar cada día cinco horas diarias juntos, es lo que tiene. Todos jóvenes, casi de la misma edad, misma facultad, muchas cosas en común y para hablar. Como dice mi amiga Silvia en su fotoblog, “una pena que se acabe esto cuando empezábamos a entendernos, cuando empezaba a surgir el cariño”. En el ultimo mes y medio hemos salido varias veces por la noche, hemos quedado varias veces, y hemos tenido dos ediciones de las ICO’s Party. Mañana es la tercera. Y la semana que viene habrá otra. Y seguiremos saliendo juntos, quedaremos, nos veremos, hablaremos…

En los dos veranos que trabajé en los almacenes Mayoral, si de algo puedo presumir es que de los quizás 100 o más chicos que había allí, con muchos los veré algún día en algún sitio y podré saludarlos y ellos me saludarán. Igual con los jefes. Este verano, en una noche inolvidable por otra cosa, vi a uno de los jefes del Mayoral un año después de haber acabado (el verano anterior). Y me saludó, estuvimos hablando un rato, preguntándonos de “nuestras cosas”… así da gusto irse de un sitio. Y así también me he ido de estas prácticas: sabiendo que hay unas 15-20 personas más a las que si un día veo en otro sitio, nos saludaremos cordialmente, sin problemas. A todas esas personas de los distintos trabajos que he estado, sumo a muchísimos compañeros de clase en el colegio, en el instituto, en la universidad… No debo quejarme; no puedo.


Durante los seis meses, mis compañeros y yo hemos tenido una acompañante peculiar. La oficina es parte de un edificio contiguo a un patio, donde hay, creo, uno o dos portales y encima el bloque de edificios. Tras los ventanales del departamento hay unas rejas, para no entrar ni salir a ese patio. A través de esos cristales hemos visto, ya digo, casi cada día, a una niña jugando con todo lo que encontraba en el patio: un palo, unos patines, unos cartones, una bicicleta, con otros niños… Han gritado, se les ha caído un avión desde lo alto del edificio –por supuesto no siguió funcionando, aunque se le encendían algunas luces, evidentemente, las de emergencia-. Y como los becarios estábamos al lado, pegados a los ventanales, siempre estábamos mirándola. Éramos todos, pero yo sobre todo estaba encantado de ver cómo la niña jugaba y se divertía sin necesidad de muchos juguetes, con imaginación. A veces era algo pesadita e, incluso, asustaba el día aquel que “dominó” el uso de un palo, como karate girl, montada en los patines. Era un peligro rodante… Pero ahí ha estado todos los días, los de más calor en verano y los de más lluvia en el otoño. Y con otros niños unos días y con una niña más el ultimo mes. Siempre juntas, sin parar de jugar durante toda la tarde.

Hoy, a falta de una hora y media para acabar las prácticas, 6.45 más o menos, ha empezado a darle golpecitos al cristal y a ocultarse bajo la pared que queda entre la ventana y el suelo. Estaba yo sólo y dos compañeros fijos más. Tenían ganas de jugar y yo miraba a otro sitio y cuando golpeaban me giraba rápido a ver si las pillaba y se iban corriendo y riendo. Era la última tarde, así que abrí una las ventanas y las saludé y les dije que me iba. Que mañana ya no iba a estar aquí. Y ya nos hemos puesto a hablar. Qué hacemos con tantos ordenadores en el departamento, dónde estaban mis compañeras, dónde estaba el jefe… Y yo respondiéndoles y explicándoles lo que preguntaban. Que nosotros metemos las noticias que luego ellas pueden ver en Internet, que mis compañeras ya se fueron la semana pasada, que los jefes no suelen quedarse tan tarde…
Contándome sus juegos, que si se llaman Tania y Yihan, que tienen 8 y 9 años, una tiene novio y la otra no quiere que la amiga lo diga, cosas del colegio, de la Navidad… De repente, se ponen a cuchichear y se van corriendo. Yo he empezado a ir borrando archivos de mi presencia en la empresa y me iba girando a ver si estaban. En uno de mis giros las he visto y cuando me han visto se han vuelto. Me dio tiempo a ver que tenía una especie de muñeco entre las manos aunque lo escondió rápidamente. Capté la idea y me volví nuevamente hacia el ordenador. Cuando me avisaron me volví a acercar a la ventana y me preguntaron: -“tú que quieres para Navidad?” Me quedé sorprendido y pensando “me van a regalar algo?”. Y como insistieron, dije: -“mmm no sé, un peluche me gustaría mucho”. Y bingo, tenían un peluche de un leoncito que me han regalado. -“A los que nos caen bien les regalamos cosas y además es Navidad”. -“Es para mí y para mis compañeras también, vale?”. -“No, no, sólo para ti”. -“No, para ellas también que se han divertido mucho viéndoos jugar tanto como yo”. -“Vale, para ellas también, pero te lo quedas tú”. Tremendo.
Luego se ha ido Tania corriendo y me ha traído un libro de Jurassik Park, de los que podrían venir con la película cuando se estrenó o la sacaron en VHS. Me la regalaron también porque “son muchas páginas y no las voy a leer todas”. Son unas 60 páginas de libro con muchísimas fotografías, dibujos y fotogramas de la película. Ni intenté recomendarles el libro de 600 páginas que estoy leyendo últimamente.
Eran las 7.15 y allí seguíamos hablando. En ése momento entró mi jefa. Cuando la vi viniendo hacia mí y viendo la cara de sorprendida que tenía al verme hablando con las niñas, empecé en voz alta a decirles a ellas: -“y esta es mi jefa, que seguro que ahora me regañará por hablar con vosotras porque dice que no trabajamos mucho”. –“Yo??!?!!” con más cara de sorprendida la jefa, “pero si venía a decirte que ya te puedes ir cuado quieras, es el último día y no tienes que quedarte hasta el final”. “-Ah vale, ahora recojo, acabo de hablar con ellas y me voy. Cogeré el tren de antes al menos”. Las niñas desaparecieron y de repente vuelven y dicen -“toma, para tu jefa”. Era un osito que casi no cabía por las rejas y una especie de pendientes. –“toma jefa, para usted. Anda que podrías haberte venido antes y tendrías más regalos”. –“eso voy a tener que hacer… Bueno, que te puedes ir”. Y la que se fue fue ella [repetición de palabra gramaticalmente correcta, molt].

Y seguimos hablando, y otra vez cuchichearon y se fueron corriendo diciendo que no me fuera. Y me trajeron un gorrito de Papá Noel... sí me lo puse. Con tanto regalo de su parte, quería darles algo a ellas, pero no veía más que clips, post its, folios y bolígrafos. Además, de adornos navideños estábamos escasos, pero me acordé de uno que estaba sobre la torre del pc de ICO y lo cogí. Un muñequito de nieve, con nariz de zanahoria, un jersey morado y un gorrito de rayas horizontales verdes y blancas. –“para vosotros, me gustaría daros algo más o por lo menos a cada una, pero aquí no tengo muchas más cosas. Venga, ponedle nombre ahora.” –“Pitufo” –“Pitufo de Navidad”.
Entre una cosa y otra eran las 7.30… y familiares de las niñas pasaban por el patio yendo y viviendo, desde la calle a su casa o vicervesa. Un poco incómodo verlos pasar y ellas hablando con ellos mientras estaba yo en la ventana. No hicieron mucho caso, el justo caso que se le hace a alguien desconocido que te saluda tras unos barrotes con un mono gorrito de Papá Noel en la cabeza… … …

Y volvieron a irse y a traerme otro tercer peluche, esta vez una especie de mono con los brazos horizontalmente como formando una rosquilla: abrazando algo gordo que evidentemente no tenía. -“Éste lo voy a dejar aquí en la oficina. Le voy a decir a un amigo que lo cuelgue donde estaba antes el ‘Pitufo de Navidad’, para que podáis verlo cuando paséis por el patio.” Ellas encantadas. 7.40 y seguíamos allí hablando, contando cosas de niños y como sólo lo cuentan los niños. Genial. Yo prácticamente escuchaba. No paraban, mil cosas que contar.
Cuando les dije que ya mismo me iba, se volvieron a ir. Tardaron un par de minutos y me trajeron un muñequito de adorno de los árboles de navidad, pequeñito, una campanita también de adorno. También tenían un folio con algo escrito. -“Toma, para ti”. El papel ponía y pone: ‘Feliz navidad nos a gustado como te has portado con nosotras. Tania y Yihan.’ Y luego garabatos en forma de firma. Yo hice lo propio, cogí un folio y les puse: ‘Feliz Navidad Tania y Yihan!! Nos ha gustado mucho veros jugar cada día. Un saludo de vuestros amigos Fran, Silvia, Esther y Jessika’. Y un garabato de firma mía. Se lo he dado. –“Toma Tania, guárdalo en el cajón de las cosas secretas”. Y corriendo ha ido a hacerlo.

Ya quedaba poco para las 8. –“Me voy ya mismo, que me dejan solo aquí”. –“Espera, que te tenemos que enseñar el baile suyo, el mío y el de las dos”. Y baile, lo que se dice baile no era, pero sus piruetillas y volteretillas si las daban cada una. Pero ahí estaban ellas emocionadas. Y me iba. –“Si volvemos aquí, lo haremos por la tarde para ver si estáis y saludaros todos”. –“Vale, aquí estaremos, siempre lo estamos”. Y siempre lo han estado durante estos seis meses: jugando, con sol o con lluvia, solas o acompañadas. Y nosotros, tras los ventanales viéndolas divertirse, cómo nos gustaba a nosotros de pequeño hacerlo, con nuestros amigos y sin necesidad de ordenadores ni consolas ni grandes juguetes. Éramos niños de una generación sin electrónica. Fantásticos tiempos.

Hay que ver con qué poquito se puede alegrar tanto un día. Qué pena crecer.