jueves, febrero 01, 2007

El día de la Revolución

Yo no he apagado la luz, al menos literalmente. Sin embargo sí cierro el grifo mientras me cepillo los dientes, me ducho, apago el motor del coche cuando sé que voy a estar parado más de un par de minutos, llevo las pilas gastadas a puntos de recogida específicos… y algunas cosas que ciertamente no van a salvar al planeta del cambio climático simplemente porque las haga yo. Ni siquiera si esto mismo lo hiciera todo el mundo.

La lucha contra el cambio climático está en manos, como tantas otras cosas, de los políticos y la industria: unos legislando y otros cumpliendo las normas y sobre todo apostando por la investigación y el uso de energías renovables. Al igual que a lo largo de la historia ha habido muchas “carreras” entre los países para ser los primeros en algo (carrera espacial, carrera armamentística, etc.), debería haber un pique mundial por ser el primer “país sostenible”: país que utilice sólo energías renovables y no contaminantes, países en los que sus ciudadanos reciclarán la práctica totalidad de sus residuos, países cuyas industrias no emitiera gases contaminantes a la atmósfera…

Para ello haría falta un líder que estuviera dispuesto a hacer de esa utopía su principal objetivo. Incluso aunque tenga un interés mediático, de ser querido por la gente, de pasar a la Historia por la puerta grande, aunque luego le importase un pimiento el medio ambiente. Por desgracia, asistimos a un ritmo tan lento de concienciación en el que los líderes mundiales empiezan a ponerse a pensar en tratar de hacer algo para comenzar a intentar desarrollar estrategias que puedan ayudar a practicar unas políticas más sostenibles en un futuro por determinar. Es decir, poco o nada.

Al menos algo se está consiguiendo, y es que el “cambio climático” se está haciendo cada vez más visible (o invisible) en los medios de comunicación tanto tradicionales (I, II o III) como en los nuevos medios y en numerosos discursos de algunos políticos y actuaciones de algunas empresas.

El cambio climático, la pobreza y el hambre en el mundo, son tres los más grandes y graves problemas que tenemos en este planeta, y ninguno es ni debe verse como independiente a la hora de solucionarlo. Quizás se podrían poner en marcha planes y estrategias de desarrollo del tercer mundo basadas exclusivamente en el desarrollo sostenible: convertir el tercer mundo en el centro y modelo de sostenibilidad para el resto del planeta. No se trataría de rebajar nuestros niveles de vida a las posibilidades que dan hoy día estas energías renovables; sino estudiarlas, potenciarlas y ponerlas en práctica con el objetivo de conseguir un nivel de vida para el tercer mundo a la altura del primero.

Esta puede ser uno los innumerables planes que se han ideado (millones de veces más preparados y planificados y estudiados) para solucionar los principales problemas del mundo. Se parece en su objetivo final y sobre todo en que si se lo cuentas a cualquiera se podría creer que es algo ya se está haciendo, porque desgraciadamente no se ven los resultados de cualquier otro tipo de plan. Algo hay que hacer y pronto, porque la única forma de salvar un planeta es mientras éste nos deje. Porque una cosa está clara, en un “combate” Naturaleza vs. Humanidad, yo apuesto sin duda por la Naturaleza.





Quién sabe si llegó nuestra hora y si esta es nuestra revolución;
Quién sabe si este es el día de la Revolución



Amaral - Revolución [por fin!]

Málaga, también se apagó (vídeo Real Player)

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